Ensayo
sobre Evaluación Educativa
El sistema educativo
dominicano, basado en la ley General de Educación 66-97 y previsto por la
Constitución dominicana en su Artículo 53, tiene diversos y atractivos
componentes, y para que sea perfectamente aplicable, uno de estos componentes
es la Ordenanza 1´96, la cual establece el Sistema de Evaluación del Currículo
de la Educación Inicial, Básica, Media, Especial y de Adultos.
Con un currículo asumido
como abierto, flexible y participativo por la misma ordenanza, es una
herramienta imprescindible para la transformación educativa nacional planteada
en el Plan Decenal de Educación y evidenciado en la Transformación y
Actualización Curricular, el cual involucra a la sociedad en su conjunto.
Para comprender mejor y llevar
a cabo la realización efectiva del Sistema de Evaluación en la educación
inicial, primaria y secundaria a nivel nacional, se ha fundamentado en tres
enfoques distintos, útiles, imprescindibles y distintos a la vez: Enfoque Socio-crítico, Enfoque Socio-cultural y Enfoque de
competencias.
Los tres tienen que andar
juntos porque toda sociedad está basada en una cultura propia o mixta con sus
propia problemática de la cual se nutre y aprende, y que sin ellas se haría
inviable en desarrollo de la misma.
Un sistema, para que
funcione de manera óptima, desde la definición, los componentes hasta los
actores deben estar alineados, y en Las Bases de la Revisión y Actualización
Curricular está plasmada la forma y tareas a implementar la evaluación, pero la
misma viene de la Ordenanza 1´96.
El Enfoque de Competencias
es una forma efectiva de evaluar los conocimientos y avances que ha obtenido un
componente de la educación, y sin quizás, el más importante: los estudiantes.
Ello significa que por la
simple idea de un educador de que alguien no es de su agrado o de que su
conducta no es apropiada, no puede repetir ni la asignatura ni el grado, sino
que se medirá su avance. No quiere decir que su inconducta pasa por alto, para
el caso, existe el área de orientación y psicología para reenfocar y
desarrollar ese aspecto de su personalidad.
No se puede dejar que siga
con su desagradable conducta porque se convierte en cultura y si no se instaura
un régimen de consecuencias la sociedad se destruye porque no basta con mucho
conocimiento, sino que la competencia Desarrollo Personal y Espiritual debe
estar alineada con sus saberes para tener un país como referente mundial en
educación al estilo griego de los filósofos.
Entonces, para encaminar el
país por los mejores senderos debemos enfocar la educación conjuntamente con su
evaluación. Pero evaluar no es medir.
Las evaluaciones han tenido
variantes a través del paso de los tiempos, pero en la actualidad, la Evaluación Basada en Competencias, por ser una herramienta más justa para el
estudiante y también para el maestro, es la que regirá el destino de la misma.
Entre las 7 competencias que
prevé el currículo dominicano está la Científica y Tecnológica en vista de que
estamos en la era de la información y comunicación, y como tal, una tarea a
implementar es el registro electrónico del Diario Reflexivo. Así, cada maestro,
al escribir la matrícula o nombre del estudiante puede darse cuenta, sin tener
que ir a la consulta física, cómo ha progresado. Esto también es aplicable a
toda la evaluación por competencia.
La evaluación es pertinente
en todos los casos, tanto para el maestro como para el estudiante como fin
último a promocionar y la misma debe tener pautas claras, reglas creíbles y
aplicables. Así, el sacrificado maestro no tendría que andar buscando al
descuidado alumno para explicarle y llevarlo a lograr las competencias
indicadas en su grado, el cual, al final se burla de su maestro.
El régimen de consecuencias
tiene que ser aplicado para que pueda ser realmente viable la aplicación de la
Ley 66-97, su reglamento, las ordenanzas correspondientes y disposiciones
educativas.
Para el caso de recuperación
pedagógica abordada por los Documentos de la Jornada de Verano 2015, en los
Criterios Para la Evaluación de los Aprendizajes, el maestro debe ser uno
distinto al habitual y la promoción antes de finalizar un periodo es pertinente
en el caso de los superdotados. Esto así a los fines de evitar dormir sus
neuronas.
La evaluación debe
corresponderse siempre con la situación socio-cultural y familiar porque la
primera educación es la del hogar, la que es más difícil cambiar.
Debe haber siempre un
sistema de medición y registro compatibles con el currículo y como el mismo es
abierto, flexible y participativo, así mismo tiene que ser el mismo porque
obedece a los principios de la sociedad en que se aplica.
Jamás se puede avanzar sin
un sistema de evaluación conectado con la realidad social y cultural del país.
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